domingo, 5 de septiembre de 2010

El profesor III



-Buenos días chicos. Hoy quería hablaros de un tema de actualidad. Oh Dios, percato que te acabas de mear Lidia, que aberración… Anda, ve al baño y usa los cordones de tus zapatos para el suicidio.

-Sí maestro.

Acto seguido la muchacha abandona la sala, no sin antes dejar un pequeño río a su paso donde navegan renacuajos.

-Sigamos con el tema a tratar. Hoy os voy a hablar de Extremadura. Es una comunidad autónoma española, compuesta por dos provincias: Cáceres al norte y Badajoz al sur. Allí se formaron ilustrísimos eruditos como Schopenhauer, Unamuno, Buda y el Paco Priscos. El clima de Extremadura es de tipo mediterráneo, excepto cuando es verano, que tiene un clímax, como mi mujer cuando le como el molusco. En el territorio extremeño hay 38.747 extranjeros de los cuales 23.807 viven en la provincia de Badajoz y los 14.940 restantes en la de Cáceres. Deberían estar todos muertos, ya que no saben nuestra lengua y se comen nuestra comida.

-Profesor, estas lecciones de historia que nos das creo que te las inventas. Me suena a chiste malo, no me las creo.

-Charly, querido amigo, no sé cómo no la palmaste en el parto. Creo que deberías ser mudo,todos seríamos más felices. Chicos, imaginemos por un momento un mundo sin Charly, sin la estupidez humana y con negros con sus fastuosos rabos. Imaginemos una avioneta que surca nuestros hermosos cielos y una casa sobre un cerro. Una casa en la que se precipita nuestra amable avioneta. Imaginemos que esta casa arde, y mueren todos sus integrantes. Imaginemos si es posible que esa casa sea la de nuestro amado Charly y yo el conductor de la avioneta. Yo salgo ileso por la gracia divina, y Charly en cambio, el pobre no tiene más suerte y muere. Ni tontos, ni malos alumnos, ni compresas en los lavabos, ni mujeres con velo. Este sería un buen mundo Charly, y no el que tú habitas…

Charly digievolucionó.

domingo, 29 de agosto de 2010

La marisa


El ruido de una mecedora embriagaba el ambiente. Hacia delante, hacia atrás, hacia delante. Largo rato habría pasado ya desde que Amancio había despertado sobresaltado por el fuerte aullar del viento que golpeaba los alcornocales de la villa. El crimen, le asaltaba su cabeza, oprimía su felicidad, hace rato olvidada. Ni por putas, ni por bandadas de botellas de aguardiente, podría borrarlo. Oyó que alguien llamaba por la ventana contigua de donde se encontraba. Se empapó la ropa con la botella más cercana, y se puso sus gafas para voltear elefantas. No olvidó coger la escopeta antes de preguntar quién iba.

-Soy yo, Ernesto, el tío de la Marisa. Me la he encontrado muerta en la cama con dos disparos en la cabeza, y un hacha sin usar sobre su difunto cuerpo. Quería saber si sabías algo de esto. También necesito un par de pastillas de avecrem para un cocido, no quieras saber de qué.

-Pues no tengo ni puta idea tío. Yo llevo toda la noche durmiendo plácidamente mientras escucho un CD de Wolfgang Amadeus Mozart, Dios lo guarde en el más allá en su pupitre. Aparte de eso, y de un placer solitario cascándomela en mi lecho, nada de nada, te lo aseguro.

-De acuerdo...También había junto a ella una nota que esgrimía lo siguiente. “Me ducho y me baño, me masajeo los pies, de la época del franquismo, mi puta madre no es” Ya sé que no tiene nada que ver, pero quizás sea una pista. Además, es un pareado que ya quisiera el mismísimo Lorca.

Por sorpresa, vinieron cien caballos, levantando el terreno, formando olas. A lomos del caballo líder iba una linda muchacha, con dos disparos en la cabeza y un hacha sobre su mano, mientras se masticaba con regodeo la oreja que le pendía. Sin lugar a dudas, era la Marisa…

-¡Hijos de puta! ¡Hijos de perra! ¡Sé todo, y sé nada! Vengo de otra realidad para animaros a hacer cosas incoherentes, cosas que os hagan empalmar la entrepierna. Juró por mi agujereada cabeza que no vengo en venganza. No tengo nada en contra de ti Amancio, eres un romántico y comprendo tus razones. Pero que sepas, ¡mocoso de mierda!, que cien caballos pisotearan tu huerto y te lo dejarán lleno de excrementos y eyaculaciones.

Y así fue como, Marisa, Ernesto y el bellaco Amancio, se cogieron de la mano y se fueron cantando mientras recogían flores del campo, aquellas que habían sobrevivido de la lluvia de defecaciones. Claro que Ernesto se quedó aquella noche sin cenar, pero parece ser que eso le dio igual...



“No se puede hacer más…”

martes, 20 de julio de 2010

Romualdo

Romualdo se hallaba plácidamente tumbado sobre la hamaca que días anteriores había recogido de la basura. Tomaba el sol, le picaba el rabo, no dormía. No dejaba de preguntarse qué era el amor, y por qué él no lo había ejercitado. De sus pantalones surgió el rumor de una trompeta, una fuerte ventosidad que el viento transportó hacia la camarera que servía los refrescos en la terraza colindante.

-Romualdo, eres un cerdo. Que Dios se apiade de tus pecados, y te libre del mal, amén- dijo ella, a la vez que se derramaba un poco de cerveza sobre su pelo para combatir el calor-Parece mentira que seas hijo de tu madre. La muy puta no paraba de fregar, para que tú estés como estés, y ni siquiera sepas nada del sentido de la vida. ¿Me lees el periódico?

-Como mucho te leo el periodo cacho chancha. ¿No ves que soy ciego mujer?, ¿cómo coño te voy a leer el periódico? A veces creo que lo haces para molestarme y darme envidia, pero otras me doy cuenta de lo banal que eres, de que miento si te digo que eres fea, ¡eres fachosa!, y eso que no te puedo ni ver.

Acto seguido entra en escena un hombre con camisa de cuadros, chanclas combinadas con calcetines gruesos, un poco de mahonesa que recorre sus labios, y un fuerte acento ruso. Desprovisto de ropa de cintura para abajo, nadie sabe por qué. Se acerca pausadamente a Romualdo, y se sienta sobre él. Besa su mejilla con dulzura, y lo abraza con pasión checoslovaca. Romualdo piensa para sí “que tenga que conocer el amor por medio de un bote de mahonesa, no es el cuento de hadas que imaginaba, pero al menos, me da placer. Putos hippies, odio a los putos hippies. Podrían ducharse al menos, podrían suicidarse en masa al menos y grabarlo en video, aunque yo no pudiese verlo…”

La camarera saca una pistola y la lanza con fuerza contra el individuo ruso. Falla, y la pistola cae sobre una piscina en la que se estaban bañando varios niños. El horror se apodera del ambiente. Se oyen gritos, sangre mezclada con cloro, osos de peluche destripados, lágrimas de señoras llenando vasos, y Romualdo…bueno, Romualdo que por fin ha encontrado el amor, se masturba a pleno sol, sin ver nada del mal que ocurre, porque como ustedes ya sabrán, Romualdo es ciego…



sábado, 8 de mayo de 2010

Jimmy

Jimmy era un chico alto, delgado, inteligente, maricón. Como a casi todo el mundo, no le gustaban las guerras, nunca se había alistado en el ejército. Se hallaba cerca de una librería, muy resultona, librería Ramón. Entró. Tras el mostrador se hallaba un hombre cabizbajo, con una oreja más sucia que la otra, y gafas de sol. El chico se dirigió a él, mientras una señora gorda lo miraba atentamente.

-Perdone, ¿le quedan paquetes de chochos?-preguntó Jimmy.

-Por supuesto, están junto a la chimenea, asándose. También tenemos unas vaginas excelentes…cuidado con los cojones… ¡Pero qué digo!, se nos agotaron en Semana Santa. Ya sabe cómo se las gastan los sacerdotes…

-Bueno, de momento me conformo con el paquete, gracias.


En el recinto hacía calor. Pasaban innumerables moscas, elefantes. Él creía verlo. La señora gorda estaba llorando.


-Disculpe de nuevo. Para ser escritor, ¿qué tengo que hacer?-inquirió Jimmy poniendo un acento algo más femenino y sumiso.

-Escribir.


-¿Y Franco? Él era escritor, ¿cierto? Mis padres me dijeron de joven que después de la leche no tomara queso, que Franco nunca lo hizo, y que por eso llegó a ser una persona tan respetable.
Nada le sentaba mal, ni la fachada, ni el paso del tiempo.

-Mira hijo, tus padres eran gilipollas, por eso has salido tú así. ¡Están llamando por teléfono! Lo mejor que puedes hacer es marcharte de este país. Ir a África. Todos tenemos que encontrar nuestro lugar.

Y Jimmy no supo que contestar. La señora gorda se había desmayado.

lunes, 3 de mayo de 2010

El profesor II


-Ayer estuvimos hablando sobre el principio de mínima acción. Como bien decía un moro, "la naturaleza es económica en todas sus acciones". Por ejemplo, si yo quiero subirme a lo alto de un árbol por una emergencia, lo lógico es que lo haga por el tronco, no que vaya a ver a mi prima que vive a la otra orilla del río, tocarle las tetas, y cortarme las uñas de los pies en su baño, para después regresar al árbol y trepar… Hay que tener una cierta coherencia, ¿entendéis? Como ya decía Nietzsche, yo necesito compañeros, pero compañeros vivos, no muertos y cadáveres que tenga que llevar a cuestas por donde vaya.

-Disculpe profesor, pero creo que no tiene nada que ver. Esa frase está fuera de contexto.

-Ummm, Charly, ¡deberías llamar a los bomberos, parece que te está ardiendo la cabeza! Anda, ve un momento a la sala del jefe de estudios y tráeme una llave inglesa, por favor.

-Pero allí no hay llaves inglesas, profesor. No me querrá encerrar como aquella vez ¿verdad?

En ese justo momento, un perro asoma en el aula, con una nota colgada al collar. El profesor se acerca y con cierto esmero se la retira, para leerla en clase.

-“Guau, guau. Soy un perro, pero también sé hablar” Joder, Charly, ¿ves? Es justo como tú. Habla cuando no le preguntan, lame culos a otros perros Dios sabe por qué, y se caga en las aceras sin ningún tipo de remordimiento...

sábado, 1 de mayo de 2010

Hace un buen día


Acababan de sonar las campanas de la Iglesia, las ocho de la mañana. Con un pañuelo colocado en la mesita, se enjugó el sudor que bañaba su frente. Llamaron a la puerta.

-Adelante-dijo mientras se alisaba el cabello-Que no te dé miedo, soy un bohemio.

-Disculpe señor, aquí tiene el periódico. ¿Ha oído las noticias? Por fin los hombres podremos abortar, después de arduos años de lucha. Bueno, le dejo, tengo que matar al conejo.

-Venga burro, ¡no olvides bautizarte!, y vaya usted con Dios.

Acto después, una paloma se posa junto a la ventana, y se oye un disparo.

-La guerra de los sexos no tiene tregua, parece ser que esta vez Esperanza va en serio, mal dolor le den…Y esta puta paloma no deja de cagarme y ponérmelo todo perdido. Voy a tener que llamar a un taxi. Además, aquí huele una peste a choto que acojona, y no es que no me haya parado a pensarlo…

Junto a la cama, es una mesa amplía, había varias chuletas de cordero aún sin duchar. Falacias, que así era como se llamaba el protagonista, cogió un par de ellas, y las envolvió con papel del periódico. Para después arrojarlas con violencia contra la ventana donde segundos antes se había posado la paloma.

-Esto es lo que a mí me importa el mundo, una mierda. No estoy hecho para él. Prefiero comer choto o untar pan. Bien me vendrían un par de putas esta noche… A ver si consigo dinero, todo se reduce a eso.

Se arropó y se volvió a acostar sobre la mesa del choto.

El profesor I

-Mierda (del latín merda) es una expresión generalmente malsonante y polisémica, y usada principalmente en el lenguaje coloquial. En sentido estricto es el resultado del proceso digestivo, y se refiere a los deshechos fecales de un organismo vivo, normalmente expulsados del cuerpo por el ano.

-Profesor, han llamado a la puerta.

-¿Y a mí que me importa Charly? Anda, abre antes de que te pegue un par de hostias.

Por la puerta asoma un hombre, con un bigote largo, muy largo, y con un paraguas que sostiene entre las piernas.

-Disculpe, sólo quería deciros que me he puesto este paraguas entre las piernas para que creáis que tengo un pito muy grande y robusto. Ah, y comunicaros que vuestro director ha fallecido esta madrugada. La virgen santa, que tarde es...mi mujer tiene que tener preparada la cena.

-¡Pero si aún no son ni las nueve de la mañana! ¿Veis chicos?, a esto es a lo que me refería cuando hablaba de mierda...No merece la pena